Archive for June, 2006

Vierán

Saturday, June 24th, 2006

Ya ha pasado bastante tiempo desde que publiqué el último post, pero todo tiene su causa. Las últimas semanas he estado pensando mucho. Bueno, he estado pensando mucho en los momentos en los que no estaba borracho o fumado, pero igualmente he estado pensando.

Hace unas semanas se murió Vierán, un buen amigo mio. Le dio un infarto de repente y se acabó. Cuando me dieron la noticia no me lo creía. ¿Un infarto? ¿A 27 años de edad? ¡Venga ya, eso es imposible!

Pues no lo es. No importa que seas joven. No importa que no tengas estrés. No importa que hagas deporte. ¡Ni siquiera importa que veinte minutos antes de darte el infarto hayas ganado un partido de tenis! Te da un infarto y cinco minutos mas tarde estas muerto. Así de fácil y así de triste.

El día siguiente fue una experiencia muy extraña. Me sentía bien y de repente me entraba una tristeza infinita en el alma. Al cabo de una hora volvía a estar de buen humor y de repente regresaba la tristeza. No trabajé mucho ese día.

Los siguientes días me fui acostumbrando al hecho de que Vierán ya solo existía en mis recuerdos. La muerte es así, se lleva a los seres queridos y te deja a ti pensando. Después de todo es lo único que puedes hacer. Pero no hay nada que puedas cambiar.

Una semana mas tarde asistí al funeral. El cura hablo muy bien y no se metió en la religión. Nada de frases como “ahora esta en un lugar mejor”, “dios lo ha llamado” o “seguro que esta sentado en una nube mirándonos”.

Conociendo a Vierán lo mas probable es que esté sentado en una nube fumando un porro y riendo. Son dos cosas que lo caracterizaban. Fumaba mucho y nunca estaba de mala leche. Sinceramente no me recuerdo de haberlo visto mosqueado ni una sola vez en los catorce años que lo conocí.

Cuando el cura terminó con su discurso enterraron la urna con las cenizas. Al ver la cruz con el nombre y las fechas de Vierán grabadas me dio un golpe. En ese momento finalmente realicé que nunca mas volvería a ver a Vierán. Nunca mas. Lo sabía desde el día que se había muerto pero no lo había realizado. Todo es como una mala pesadilla.

Lloré por primera vez desde hace años. Hasta ese momento no sabía que era capaz de llorar por la muerte de un amigo. No me arrepiento ni me da vergüenza.

Ahora finalmente ha empezado el verano en Suiza. Todos los barrios de Zürich montan una fiesta y los pueblos al rededor de Zürich no son menos. Durante los últimos diez años solíamos acudir a esas fiestas y pasarlo bien juntos. Este año por primera vez, Vierán no va a estar con nosotros.

En fin, la vida va adelante y no hay nada que cambiar. Una cosa me ha quedado muy clara: La vida es demasiado corta para hacer tonterías o rodearse de gilipollas. Hay que gozar de lo máximo, con los seres queridos y sin saltarse una fiesta. No sabemos cuanto tiempo nos queda, en cinco minutos todo puede haber terminado.

Como decía Blanca Portillo en la película Volver: “Siempre me acuerdo de el cuando fumo un porro”. Así que aquí se acaba el post de hoy y me voy a fumar un porro. ¡Va por ti Vierán, estés donde estés!

Fête de la bière

Wednesday, June 7th, 2006

Son las diez y media de la mañana. Mi cabeza no parece la mía. Mas bien parece la cabeza de un gamberro irresponsable que no valora los objetos y se ha pasado un buen rato golpeándola contra una pared. Mi estomago y mi intestino tratan de comunicarse conmigo pero lo único que llega hasta mi oído son murmullos. Murmullos preocupantes. Para escribir estas cuatro palabras he tardado quince minutos y desde que he escrito la palabra quince ha trascurrido otro minuto. Ya podéis imaginaros en que condiciones estoy.

Ahora se podría pensar que yo soy todo una máquina y me levanto a desayunar cereales con cerveza. Pero eso no es la verdad ya que el alcohol que sigue haciendo su efecto en mi cuerpo se debe a una obra maestra de ayer. Yo hacía el papel de Jesús y Satanás trataba de persuadirme con doscientas cervezas. Resumiendo: Caí en la tentación. Mas bien me lance sobre las birras como un camello al haber cruzado un desierto.

Estoy en la ciudad de Lausanne y he tardado tres minutos en escribir esta frase debido a un trasero femenino que por alguna razón atrajo mi atención. ¿Donde habíamos quedado? Ah si, Lausanne. Es una ciudad en el oeste de Suiza y por ello aquí se habla le français. A mi el francés no se me da muy bien. Como todos que hacen la escuela en Suiza me lo tuve que aprender penosamente durante varios años. Lo dominaba bastante bien (si no contamos la ortografía) pero al no usarlo desde aquellos años, lo poco que sabía se fue al carajo. Ahora mis conocimientos en francés me sirven a penas para entender un diálogo de una película porno.

¿Por que estoy en Lausanne? Pues porque en estos días se festeja en Lausanne la famosísima fiesta de la cerveza. O como se dice en français: la fête de la bière. Es una fiesta que esta de puta madre debido a dos razones. Primero se celebra justo al borde del lago y el panorama es precioso. Se ven los Alpes y la ciudad de Evian (si, esa del agua). Segundo, te ponen doscientas cervezas para degustar. ¿Que mas pedirle a la vida?

Vaya, he vuelto a perder el rollo. Pasó una chica en bikini y me quedé mirándola con la boca abierta como un gilipollas. Creo que escribiendo así no voy a llegar a ningún lado. Lo que hace el alcohol…

¿En que estábamos? Ah si, la fiesta. Dura cuatro días y consiste en beber mucha cerveza, comer como lobos y gozar de unos conciertos de grupos no muy conocidos pero si muy buenos. Estoy aquí con unos colegas que como yo son amantes de la cerveza. Todos seguimos una sola regla: No tomaras dos veces la misma cerveza. Teniendo a elegir doscientas cervezas, repetir no tiene ningún sentido.

Ayer me tome unas cervezas de doble o triple fermentación de Canada. El gusto es mas intensivo y el alcohol también. Algunas de esas cervezas tienen mas alcohol que el vino. Luego se me fue la mano y pedí una cerveza de Belgica que tenia un sabor tan intensivo a vinagre que no pude terminar con ella. Un consejito para que no os pase lo mismo: preguntad si la cerveza contiene “de l’acid”.

El grupo que actuó ayer estuvo muy bien. Tocaban una clase de música folclórica de Suiza pero muy experimental. Combinaban el canto yodel con un bajo, djembes y un didjeridoo. Hasta tenían una mezcla de Didjeridoo y Alphorn. Los sonidos que le sacaban eran alucinantes.

De la fiesta al camping tenemos que caminar una media hora. Tomamos una cerveza y la vamos bebiendo por el camino y la cosa es bastante entretenida. Caminando, hemos ampliado nuestro vocabulario francés y ahora se le añade a cada frase un putin, gignole, trout de cu o algo parecido. Pero no nos hemos quedado solo en esto. A falta de insultos en francés nos los hemos inventado nosotros. Suenan como francés pero no tienen ningún sentido: Tu est un bendique bilancu! J’nu de pulle! Lampidou! Ni que yo fuera Voltarie, vamos.

Cuando estoy borracho no tardo en filosofar. Aquí dos frases que algún día nos ayudaran a comprender el sentido de la vida (o a echar una risa):

  • C’est bocoup de viande por un petit sandwich
  • Hay que repartir los huevos en varios nidos

Resumiendo: Llevo aquí dos días y estoy luchando con la segunda resaca. Todo va viento en popa.